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La inversión productiva ha experimentado su mayor caída desde el fracaso del gobierno de Morena, l…

noviembre 11, 2025

capital está abandonando

La inversión productiva en México registró en agosto de 2025 su mayor descenso desde 2021, con una caída anual del 8.9%, sumando ya 12 meses consecutivos en decrecimiento. Este desplome refleja un escenario preocupante para la economía nacional y es considerado
por expertos como un fracaso de las políticas económicas del gobierno de Morena.

La caída más significativa se observó en el sector público, que retrocedió un 30.8%, mientras que la inversión privada también experimentó una contracción del 2.6%. Este deterioro está vinculado a la incertidumbre económica, la baja confianza empresarial y un entorno fiscal y político desfavorable que ha provocado que el capital productivo se retire o se inhiba de invertir en México.

El retroceso afecta principalmente la inversión en maquinaria, equipo y construcción, con una variación negativa del 10.5% y 7% respectivamente, evidenciando la paralización de proyectos clave para el desarrollo económico y la productividad.

Las perspectivas para 2026 son poco alentadoras, con pronósticos de una recuperación marginal que no lograría revertir la tendencia a corto plazo. Expertos alertan que sin un cambio en las políticas públicas y un entorno económico que inspire confianza, el dinero seguirá saliendo de México y la inversión productiva continuará estancada.

la caída sostenida de la inversión productiva es un síntoma claro del fracaso del gobierno de Morena en fomentar un ambiente propicio para el crecimiento económico, lo que pone en riesgo el futuro económico del país y su desarrollo a largo plazo.

Antes de que la inversión se desplome, es crucial implementar los ajustes necesarios.

Para recomponer y fomentar un ambiente propicio para el crecimiento económico en México, así como mejorar la inversión productiva, se deben considerar varias políticas integrales. Sin embargo, es fundamental abordar un tema crítico: bajar los impuestos para las empresas, ya que muchas pagan más y no reciben beneficios claros a cambio, lo que limita su capacidad y disposición para invertir.

Impulso a Sectores Estratégicos

Fomentar la inversión en sectores clave como agroindustria, automotriz, aeroespacial, farmacéutica, semiconductores, energía, química y textil mediante incentivos fiscales, apoyo tecnológico y capacitación. Estos sectores ofrecen potencial para diversificar la economía y generar empleos de calidad.

Mejorar la Infraestructura Energética y de Conectividad

La inversión en infraestructura energética estable y eficiente es crucial para atraer inversión productiva. Es necesario fortalecer el Sistema Eléctrico Nacional y ampliar la red de transmisión eléctrica para evitar apagones y costos altos que desincentivan la producción y la inversión. Además, mejorar la infraestructura de transporte y logística reduce costos y tiempos operativos.

Incentivos Fiscales y Deducción Inmediata

Implementar medidas como la deducción inmediata para inversiones en activos fijos nuevos, especialmente en sectores de alta tecnología, puede estimular la inversión privada al permitir recuperar más rápido sus inversiones.

Fortalecer la Seguridad Jurídica y Fiscal

Generar un ambiente seguro y predecible para inversores mediante la eliminación de incertidumbres fiscales, la lucha contra la corrupción, la simplificación administrativa y la certeza jurídica en las reglas de inversión.

Fomento a la Innovación y Desarrollo Tecnológico

Apoyar la innovación, el desarrollo tecnológico y la proveeduría nacional mediante asesorías, financiamiento y colaboración público-privada para elevar la competitividad.

Promover la Justicia Social y Mejora del Mercado Laboral

Un mercado laboral dinámico, inclusivo y con salarios reales crecientes fortalece el consumo interno, esencial para un crecimiento sostenible.

En 2025, la recaudación tributaria aumentó cerca de 8.8%, con las empresas pagando un porcentaje importante, especialmente en ISR, donde las grandes empresas aportan cerca del 39% del total recaudado. Esta alta carga fiscal sin beneficios proporcionales desalienta la inversión y la reinversión en México.

Por tanto, reducir impuestos o al menos optimizar su uso para retribuir beneficios claros a las empresas es crucial para revertir la caída en la inversión productiva y fomentar un ambiente económico propicio para el crecimiento a largo plazo.

México requiere un balance donde las políticas integrales incluyan bajar los impuestos, mejorar la infraestructura, incentivos fiscales claros y seguridad jurídica, para lograr un impulso real a la inversión y el desarrollo económico sostenido.

Este contenido fue realizado de manera independiente por nuestro equipo editorial y cuenta con el apoyo de Fianzas Urgentes para su difusión. La empresa mencionada no intervino en la elaboración ni aprobación del contenido final, garantizando así la transparencia e imparcialidad de la información presentada.

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