El Banco Mundial advierte que el crecimiento económico mundial para 2025 se desacelerará al 2.3%, su ritmo más lento desde la crisis financiera de 2008, afectando a cerca del 70% de las economías globales. Este escenario es producto de tensiones comerciales crecientes y una alta incertidumbre normativa, que impactan directamente el comercio y la inversión.
Para México, un país profundamente integrado en la economía global, esta tendencia implica enfrentar un contexto externo desafiante que podría limitar el dinamismo empresarial y la creación de empleo.
Impacto en las economías emergentes y en desarrollo
Según el informe, las economías en desarrollo están experimentando una desaceleración prolongada, con tasas de crecimiento que han caído de un promedio del 6% anual en los años 2000 a menos del 4% en la década actual. La inversión se reduce mientras que la deuda pública alcanza niveles récord.
Para los negocios mexicanos, esto significa un entorno con menor demanda externa y mayor volatilidad financiera, lo que exige estrategias flexibles para mantener la competitividad y aprovechar nichos de mercado.
Factores clave que afectan el panorama económico
Entre los principales desafíos destacan:
- Tensiones comerciales y aumento de aranceles: Incrementan costos y generan incertidumbre en cadenas de suministro.
- Rigidez laboral: Obstaculiza la contratación y adaptación a nuevas demandas del mercado.
- Deuda elevada: Limita la capacidad gubernamental para impulsar estímulos económicos.
Estos elementos también mantienen una inflación global proyectada en 2.9% para 2025, lo que puede traducirse en presiones inflacionarias internas afectando costos operativos y consumo.
Estrategias recomendadas para empresas mexicanas
Frente a este contexto, el Banco Mundial sugiere varias acciones aplicables al sector privado:
- Diversificación del comercio: Buscar nuevos socios comerciales y fortalecer acuerdos regionales para reducir riesgos.
- Innovación y mejora del clima de negocios: Impulsar la productividad mediante tecnologías y capacitación continua.
- Gestión financiera prudente: Prepararse para posibles fluctuaciones económicas mediante reservas y financiamiento responsable.
- Colaboración público-privada: Participar en iniciativas que promuevan reformas estructurales y faciliten inversión.
Como señala M. Ayhan Kose, economista del Banco Mundial: “Un diálogo y cooperación mundiales renovados pueden trazar un camino más estable y próspero”.
Perspectivas regionales relevantes para México
En América Latina y el Caribe, se espera un crecimiento estable del 2.3% en 2025 con una leve recuperación a 2.5% en los años siguientes. Esta modesta expansión resalta la necesidad de que México fortalezca su competitividad para captar inversiones y fomentar emprendimientos innovadores.
Conclusión: Adaptación y preparación para un entorno desafiante
La desaceleración global representa un llamado a los negocios mexicanos para prepararse ante un escenario más complejo. La clave estará en diversificar mercados, optimizar recursos y aprovechar oportunidades de integración regional e internacional.
Mantenerse informado sobre las tendencias económicas y participar activamente en el diseño de políticas públicas será fundamental para asegurar el crecimiento sostenible de las empresas y el bienestar económico del país.
Para consultar el informe completo del Banco Mundial:
Perspectivas económicas mundiales 2025 – Banco Mundial






